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Blog de Moleris

Cuánto le cuesta a un consultorio un turno que se cae

Un turno que se cae sin aviso no es solo la hora vacía. Es la hora vacía, más lo que costó conseguir ese turno (una recepcionista atendiendo el WhatsApp, coordinando horarios), más que en general no se llega a llenar ese hueco con otro paciente porque el aviso llega tarde o no llega.

Por qué se cae un turno

Casi nunca es porque el paciente no quería venir. Es que se olvidó. Entre que sacó el turno y el día de la cita pueden pasar semanas, y sin un recordatorio en el medio, compite con todo lo demás que tiene esa persona en la cabeza.

Lo que hace la diferencia

Un recordatorio automático, mandado el día anterior y el mismo día, saca esa responsabilidad de la memoria del paciente — y de la de quien tendría que estar llamando uno por uno para confirmar. No hace falta que sea complicado: alcanza con que llegue solo, sin que nadie tenga que acordarse de mandarlo.

Una cuenta rápida

Si un consultorio pierde dos o tres turnos por semana por faltas sin aviso, eso es más de cien turnos al año. No hace falta recuperarlos todos para que valga la pena poner un recordatorio automático — con evitar una fracción ya se nota.

Lo que no resuelve un recordatorio

Vale decirlo: un recordatorio baja las faltas por olvido, no las que son por otro motivo (el paciente decidió no venir, surgió algo). Tampoco reemplaza confirmar los turnos importantes con una llamada, si el consultorio ya tiene esa costumbre. Es una capa más, no una solución mágica.

Moleris manda recordatorios automáticos por WhatsApp y mail, 24 horas antes y el mismo día, sin que nadie tenga que acordarse de escribirle a cada paciente.

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